Somos lo que comemos. Entonces, si comemos grasa somos ????

Somos lo que comemos. Entonces, si comemos grasa somos ????

¿A usted le gusta comer frituras, el pollo con el pellejo, chicharrones, y cocinar con manteca? ¿Por qué? ¿Por el sabor, la textura que siente en su boca o tal vez hay otra razón? ¿Quién le enseñó comer la comida con grasa…con manteca…con capas gruesas de mantequilla en su pan?

Ahora contemplemos por un momento al reino animal. ¿Alguna vez ha visto a un mono comiendo plátanos fritos?…a una jirafa comiendo olla de carne donde se ve la grasa brillante flotando en el caldo?…a un venado preparándose unos tamales con bastante manteca de cerdo? También les pregunto, ¿cuántos monos, jirafas y venados obesos conoce usted?

En nuestra dieta en general, hay demasiada grasa. A veces es obvio y a veces ni nos damos cuenta. Hay grasa que al consumirla en exceso nos puede causar mucho daño y otras grasas que más bien eliminan la grasa mala de nuestro sistema. La grasa saturada que se podría identificar como grasas que a temperatura ambiente son sólidas (manteca animal, mantequilla…) son los que debemos comer en moderación o no comer del todo si así lo deseamos. Las grasas no saturadas como el aceite de oliva y la grasa que se encuentra en el pescado, pueden ayudarnos a eliminar los excesos de colesterol de nuestra corriente sanguínea.

Las grasas obvias son las que podemos ver, pero hay muchos alimentos cargados de grasa escondida. Por ejemplo: panes, repostería en general, carne, productos lácteos, “fast foods,” salsas, la mayonesa… También hay grasa en las nueces, el aguacate, el huevo, el germen de trigo, el coco, cacao y otros.

Nuestros cuerpos necesitan grasa. Allí se almacena las vitaminas solubles en grasa y obtenemos nuestra energía de quemar la grasa de nuestro cuerpo. Sin embargo, imagínese que necesitamos ingerir muy poca grasa para tener un buen funcionamiento del cuerpo. Por ejemplo, una cucharada de aceite de oliva al día es suficiente para sobrevivir y eso sin tomar en cuenta que al comer una dieta balanceada automáticamente ingerimos más grasa. Todo lo demás representaría un exceso de grasa para nuestro cuerpo.

Básicamente aplico una regla en mi cocina: No agrego grasa adicional a mis recetas, excepto en el caso de las ensaladas donde sí le agrego como aderezo un poco de aceite de oliva. Cuando cocino, apenas unto el sartén con mi aceite preferido que es el de oliva.

¿¡Pero cómo!? ¿¡Un queque sin aceite ni mantequilla!? ¿¡Un pan sin nada, nada, nada de grasa!? ¿¡Hornear galletas sin grasa ni mantequilla!? ¿¡Tamales sin manteca!?… ¡ASÍ ES!

Todas las recetas antes mencionadas se pueden elaborar sin ni una gota de grasa y les garantizo que se van a asustar de lo rico que quedan. Disfrutarán más de comer todo porque no se sentirán inflados ni pesados. La grasa hace que la digestión sea más lenta y nos provoca una sensación de llenura por mucho tiempo. Esto nos hace sentirnos perezosos ni hablar del peligro que representa el exceso de grasa para nuestra salud. Principalmente las enfermedades coronarias son las que más se relacionan con ingerir un exceso de grasa. La obesidad es un resultado de consumir más grasa de la cuenta y produce otros síntomas dolorosos y destructivos a nuestro bienestar. Otras consecuencias de comer demasiada grasa es una piel grasosa y por lo tanto espinillas, alto colesterol en la sangre, hipertensión, gastritis y colitis. Incluso el cáncer de mama está relacionado con el alto consumo de grasas.

Comer con poca grasa en su dieta les traerá muchos beneficios. Después de un tiempito de experimentar comer con poca grasa, no podrán volver a hacerlo a menos que quiera sentirse bien pesado y bien grasoso. Recuerde: Somos lo que comemos. Si come con mucha grasa usted se convertirá en una bola de grasa.

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